Viñeta de Brot

Hoy os traigo una colaboración especial, de mi amigo y colega José Ramón Villaverde, creador de Izahara Diseño de Proyectos Es la persona más dinámica, vital y apasionada del mundo de los RRHH con la que me he topado. Un crack :).

Le apetecía mucho compartir una historia sobre cómo se vive el mundo de los RRHH desde su lado de la barrera, el profesional del sector, y yo estoy encantada de incluirlo en mi blog. Espero que os guste!

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La verdad es que me agrada especialmente poder escribir algo en el blog de “Zumita”, creo que una de las blogueras más interesantes y divertidas en esto de la concepción del arte del trabajo entre humanos, sus relaciones, vidas, costumbres y amantes varios.

Este es un caso común en el departamento de RRHH de una empresa cualquiera; este es un perfil típico de alguien que como nosotros trabaja cada día en él.

Mister X o Misis X ha estado en ambos lados de la mesa dentro del mapa de los Recursos Humanos: empezó en una ETT hace 10 años -como muchos de nosotros-, y ahí aprendió que el trabajo de la ETT y su relación con lo humano a veces es una especie de venta de carne. Normalmente un cliente le llamaba a las 9 de la mañana pidiendo un reponedor, un almacenero o una persona para la cadena; en definitiva: un rubio/rubia con ojos azules que conociera ya la empresa de por sí y sus características, y él le mandaba un bizco/a calvo -lo que su cartilla de selección le mostrara en ese momento-, ya que es imposible hacer una selección perfecta para cubrir una necesidad “dentro de media hora”: es algo que las empresa deben tener en cuenta a la hora de desdeñar el trabajo de las ETT.

Lo importante de la ETT era la celeridad de cumplir con el pedido. A su vez, aprendió a rajatabla los costes de personal, costes de una oficina, y a desarrollar un instinto psicológico bestial para adecuar el perfil de la persona a las necesidades del cliente. Es verdad que es una entrada en la empresa y es verdad que una ETT es un medio perfecto para entrar en el mercado, ya que en la empresa el día a día inunda y quiebra los buenos propósitos de selecciones perfectas. Así que opiniones favorables o en su contra, es un medio más de acceso al mercado, por lo tanto, perfecto en estos tiempos de caos.

Después aterrizó y cumplió su sueño de pasar a trabajar en Gestión de Recursos Humanos, al otro lado de la mesa. En un despacho, con calor, estufita y mantón de Manila… ¡ole! La realidad del primer día le aboca a pasar de la mesa camilla idealizada al despacho lleno de carpetas, papeles sin destino aparente y mil objetivos que cumplir, sean de Prevención, sean de Formación, sean de Costes, sean de Calidad, sean de lo que sean. Al departamento de RRHH llega todo, muchas veces sin ton ni son.

Empezaba con un control de presencia a las 07:00 de la mañana: altas y bajas, trabajo por células en sistemas de trabajo importado del lejano Japón, Jidokas o Mudas, cosas o palabros complicados para él, pero consiguió adaptarse en segundos.

Se dió cuenta que trabajar al otro lado de la mesa era absolutamente distinto a lo que él pensaba, infinitamente opuesto, y pensó que vender RRHH es totalmente distinto a gestionarlos, por eso pensó lo poco profesional que a veces se hace la venta de RRHH en la empresa, ya que no se adaptan a lo que la empresa requiere: viven en mundos paralelos. La buena observación y conocimiento de la empresa es vital para un correcto diagnóstico de trabajo.

Ya instalado en el puesto empezó su día a día. Una vez, en temporada de esquí, vio que una persona que entraba en la planta sin aparente mal estar, de repente se puso a cojear. Llegó con el encargado solicitando la baja por esguince “producido al entrar en la planta” – pobre, fíjate tú, pensó-.

Eran las 8:00, acabó las altas/bajas (y sin un café aún) y se puso con el tema de las licencias retribuidas. Abrieron la puerta y con una tremenda sonrisa, llena de amabilidad, alguien le dijo que “como operaban a la tía de su mujer en Santander y dado el gran cariño que le tienen” (¿nos lo creemos?) “pues que si le corresponden dos días ya que el Pacto de Empresa dice que si son más de 200 kilómetros, son dos días”. Cogieron el “Repsol Carreteras”, vieron que la distancia eran 199 km… con lo cual un día menos. Se largó de la oficina con menos sonrisa de la que trajo.

En ese momento llega el jefe de producción y le dice: “¡Pero cómo es posible, me deja en cuadro la línea y además dos del comité están de horas sindicales!”. ¡Uf! tú que habías conseguido una pequeña victoria, la pierdes. Entonces su jefe le dice: “Mmm… oye, tenemos un problema: ha subido nuestro índice de absentismo dos décimas y además me dice el Jefe de Producción que no tenemos gente hoy en línea y recordarás que trabajamos en JIT” y él por dentro: “¿cómo le explico que hay tres enfermedades profesionales (los dichosos trastornos musculo-esqueléticos), otra baja por depresión, varios con licencia y otros varios de vacaciones?”

Ya son las 10:00 y sin un socorrido café… la cabeza a mil y encima sonriendo. Ahora empieza una divertida reunión con el comité sobre el nuevo pacto de empresa.

Entre tanto sabe que debe mirar de nuevo la política de PRL de la planta, porque ha visto a Fernando Alonso llevando una carretilla ;), en una de las puertas ve que hay destrozos con una de las palas, mira que las personas lleven gafas de protección donde hay que llevarlas y sale a la zona de embarque de mercancías donde le han dicho que ayer robaron tres palés. Las 11:00 ¡bien!

Le llama el médico de la Mutua y le dice que es probable que den la baja a la persona de antes, porque tiene esguince de grado 2. “Vale” piensa, “creo que debo presentarme al cuerpo de inspector de policía, en vez de trabajar en RRHH”.

Por otro lado, camina por la planta, el trabajo es rápido, veloz y constante y ve que cuando las cosas funcionan todo parece un mecano perfecto, todos en su lugar, todos en sus puestos, todo camina, entonces ¿qué es lo que falla? Instalados buzones de sugerencias, instalado un set de RRHH para que cada trabajador pueda ver su nómina en tiempo real, sus vacaciones o información corporativa… ¿qué falla?

Se coloca delante del ordenador pasadas las 13:00. “Debes actualizar el proceso de Auditoría Interna ya que en breve tendrás la auditoría de fin de semestre y sabes que te faltan papeles por completar a patadas, firmas que encontrar para rellenar tantos cuestionarios y aplicar el plan de Formación”. Habla con el Director de RRHH de la planta de al lado y como una terapia de alcohólicos anónimos le explica que este o el otro son la caña y que no sabes cómo reducir las bajas; a su vez el otro le cuenta que han cambiado de jefe de RRHH a nivel mundial, que ahora son una banderita en el mapa y que debe ir hacia congelaciones salariales o revisiones del pacto o gestionar otro tipo de política retributiva porque no da para más. Él piensa: “Sí, esto es cómo alcohólicos anónimos”.

Come a eso de las 13:30 y  a eso de las 14:15 está de nuevo en el despacho. Tiene en mente algunos planes de equipos de mejora… uy, se le olvidaba: y la conciliación familiar -que es para todos menos para él, y claro llama a su familia en plan 10 frases rápidas-. Así que en fin, termina agotado, son las 15:00 y aún mil cosas por hacer.

Piensa que hay herramientas nuevas que se pueden aplica, sabe que el coaching organizacional puede ser una buena herramienta para modificar comportamientos, que ciertos cambios en los sistemas de trabajo siempre conducen a mejoras… Pero es complicado innovar cuando lo único que hoy se busca es elevar los ratios productivos y aminorar los costes (de personal sobre todo: su departamento siempre será el mas caro) porque esos ratios son los que permiten a todos llegar a fin de mes.

Son las 16:00 y recibe a un comercial de éstos que, quizás rebotado de mil sitios, le ofrece hacer formación con ellos que “además es gratuita” (mentira, no existe la formación gratuita) y le regalan un jamón deshuesado. ¡Por Dios!, ¿por qué a los comerciales de RRHH no se les exige un mínimo de conocimiento? los comerciales de producción o logística suelen ser ingenieros o gente que conoce mucho el tipo de máquina, pero ¿porqué a nosotros nos viene gente repescada de mil sitios, no se piensa que así devaluamos nuestro propio espacio profesional?

En fin, termina el sainete de reunión y termina su día. Sabe que por una buena gestión de su departamento la empresa se mueve mas firme, que gracias a una buena aplicación de la cultura empresarial en el proceso de acogida habrá menos rotación y menos absentismo; sabe que un buen plan de comunicación interna agiliza los procesos y motiva al trabajador y sabe que su trabajo no es productivo ni valorado, pero es el mejor porque pocos en tan poco tiempo pueden hacer algo tan dinámico y divertido, capaz de dar ilusiones o esperanzas a muchos… y porque es su departamento, ¡el departamento de Recursos Humanos!

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Viñeta de Forges

Viñeta de Forges

La palabra de moda es Networking. Y no falta razón: se estima que un 60 – 70% de los puestos de trabajo se cubren con candidatos que alguien ha referenciado.

Nos bombardean con la importancia de crearse una red de contactos, sabemos la relevancia de que alguien te *avale* y encima lo tenemos infinitamente más fácil que nunca: las redes sociales y profesionales nos han abierto un mundo de posibilidades de contacto.

No es lo que conoces, sino a quién conoces

Pero es como todo: si no lo haces bien, probablemente no te servirá de nada.

Hacer networking no es añadir en tu perfil: “En busca del próximo reto profesional” y ponerse a enviar mensajes a diestro y siniestro en LinkedIn con el texto por defecto: “Me gustaría añadirte a mi red profesional” para “aumentar –al menos estadísticamente- las posibilidades”.

¡Eso es la ley del mínimo esfuerzo! ¿qué quieres conseguir con esto? ¿A cuánta gente has ayudado tú que te haya abordado de esta manera o que hayas visto que en su perfil pone que está buscando trabajo? Pues eso.

La obsesión por el networking nos ha hecho ponernos a contactar con todo lo que se mueve… pero no de una manera eficaz. Nos hemos centrado tanto en el medio –estar dado de alta en todas las redes, tener mi perfil al 100%, cuanta más gente tenga en mi red mejor…- que nos estamos olvidando del contenido. Nos olvidamos que esto de la red de contactos está basado –como su propio nombre indica-, en el contacto humano.

El networking es un deporte de contacto

No me refiero a que tengas que conocer a todo el mundo personal y físicamente, no por Dios, si hacerlo online es estupendo –y ya llegará el momento de desvirtualizar a quien más te interese-, pero al menos que los contactos que inicies a través de la red, sean fructíferos.

¿Cómo?

~ Lo primero: hazte visible ~

Si la gente no sabe quién eres y lo que haces, poco les vas a interesar como contacto. Es fundamental empezar por trabajar tu reputación online antes de lanzarte a contactar a diestro y siniestro.

No hace falta que tengas un blog, no tienes que escribir un libro y publicarlo en Bubok ;D. Simplemente los grupos de interés en LinkedIn te dan una oportunidad estupenda para ir dejando tu huella, ir demostrando lo que sabes. Comentar en otros blogs también es otra forma de dar tu opinión sobre los temas que te interesan – y hoy en día, me apuesto a que, por raro que sea lo que te interesa, hay alguien escribiendo un blog sobre ello! -.

~ No pidas trabajo ~

Ese no es el objetivo del networking. Sí, claro que lo que quieres es encontrar una oportunidad profesional, pero si lo haces de esa manera, se notará tanto tu desesperación, que la gente huirá de ti. Para que alguien se interese por ti tienes que mostrar que mereces el interés, tienes que establecer una relación. Y luego vendrá pedir favores.

~ No es sólo hacer un contacto, sino llegar a los contactos de tus contactos ~

No elijas a la gente con quien contactas únicamente por su potencial para darte un trabajo. Por esa regla de tres, sólo te interesarían los Directores de RRHH ;). Encuentra gente que se mueve en el sector que buscas, gente que trabaja en la empresa que te interesa, gente que escriba sobre temas que te interesan, etc. Lo que buscas es interactuar con tus contactos, que te conozcan y darles razones para que a su vez se animen a introducirte a otros contactos o estén con las orejas abiertas para ti.

Es interesante tener una red diversa, no sólo gente que sea exactamente como tú, porque no sabes por dónde pueden llegar las oportunidades.

~ Personaliza el primer acercamiento ~

Hay un arma poderosísima que usamos demasiado poco: centrar el interés en la otra persona. Ni mensajes automáticos ni comenzar agresivamente pidiendo trabajo, sino decirle algo que capte su atención, por ejemplo: qué hay en su perfil que te ha interesado. Si tenéis algo en común –experiencia, estudios, pertenencia a algún grupo-, si ambos conocéis a alguien o si vais a coincidir en algún evento… coméntaselo. Personaliza, sé humano, cúrratelo un poco!!!

Será la parte personal la que le enganche, la que le despierte la curiosidad por saber quién eres, la que abone el terreno para el futuro.

Pero no empieces por pedir un favor a alguien que aún no te conoce. Plantarle de buenas a primeras un mensaje pidiendo que te referencie para un trabajo, que te ponga en contacto con alguien, etc., no es networking: es venta directa. No digo que esto no vaya a funcionar nunca, pero es fácil que te salga el tiro por la culata, que le pongas en una situación difícil y que su vía de escape sea “pasar de ti”.

~ Y ahora: interactúa! ~

Una vez que has llegado a este punto no te limites a regocijarte por el número de contactos que tienes: si lo estás viendo como un número, como un número te responderá. Mira las personas que hay ahí, interactúa en los grupos, contesta a sus preguntas, mándale un mensaje con algún artículo interesante… date a conocer: sé tú.

Lo normal es que a la gente le lleve un poco de tiempo confiar en ti: las relaciones no se crean de la noche a la mañana, por tanto tienes que invertir en ellos antes de pedirles un favor, antes de ponerles en situación de decidir si avalarte.

Es mucho más difícil que alguien que ya ha iniciado una interacción contigo, te ignore cuando te intereses por algún puesto en su empresa, en cambio si lo único que tienen es un mensaje automático tuyo y cero esfuerzo, te aseguro que no dudarán en ayudar… a otros.

~ Cultiva las relaciones profesionales ~

Los contactos son como las plantas: tienes que regarlas de vez en cuando porque si no, se mueren.

Teniendo en cuenta la de años que nos quedan por cotizar, nunca se sabe cuándo va a venir bien tener un contacto, o sea que no dejes de hacerles caso por completo cuando logres un trabajo o cuando ya hayan hecho algo por ti. Intenta conectar en temas que no sean sólo el profesional, te dará más posibilidades de mantenerte en contacto y de crear una relación más cercana.

~ De nuevo: no pidas trabajo, pide su recomendación ~

A ver, no estamos intentando eludir el elefante rosa de la habitación: es obvio que un contacto se hace por algún interés.

A nadie le gusta decir que no, por tanto facilítales las cosas al máximo para decir sí y estarán encantados de hacerlo. Esto significa no ponerles en situaciones embarazosas y suplicarles un puesto de trabajo: te interesa plantearlo de manera que les resulte fácil decir que sí: que te cuente qué perfil de empleado se busca en la empresa, incluso que te recomiende cuáles deberían ser tus pasos para acceder a su empresa. Que te recomiende, no que te dé un trabajo ¡que no es lo mismo!

~ Da ~

Esto es muy simple: el networking no va de que sólo tú consigas lo que quieres. El networking tiene que ser un “quid pro quo”: es que tú consigas lo que quieres pero que también ayudes a otros a conseguir lo que quieren. Especialmente lo que más te ayudan a ti, no nos engañemos!!!.

Tu networking despegará cuando veas claro que consiste tanto en dar como recibir y actúes en consecuencia.

La definición real de networking para mí es crear relaciones antes de que las necesites ~ Diane Darling

En definitiva: ya que lo tenemos tan fácil, saquemos el mayor provecho posible, vamos a crear una red de contactos… pero de verdad.

Fuerza y valor!

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Viñeta de Forges

Comparto con vosotros de nuevo el artículo que he escrito este mes para el portal Jobsket -que aprovecho para recomendaros si es que aún no estáis dados de alta: te valoran el CV, puedes promocionarlo en internet… ¡tiene opciones muy interesantes!-, publicado por ellos aquí. Espero que os guste!!!!

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Os va a ocurrir a menudo que debáis pasar el filtro de una empresa de selección o, incluso, un headhunter, antes de acceder al cliente final, a la empresa que ofrece el puesto de trabajo que os interesa.

Empecemos por distinguir entre ambos:

Una Empresa de Selección de personal es una consultora especializada en identificar candidatos para puestos medios y medios-altos abiertos en la empresa contratante. Los candidatos suelen localizarse a través de anuncios en los distintos medios o a través de la búsqueda por redes o contactos. Los Headhunters o cazatalentos son también consultores especializados pero su metodología consiste en realizar búsquedas activas de candidatos – a través de contactos, referencias, investigación de mercado – para puestos directivos, puestos de alto nivel.

Tanto en metodología como en los puestos a los que acceden ambos tipos de empresa difieren (aunque en ocasiones no radicalmente), pero muchos aspectos y claves del proceso son comunes. Vamos a verlo en dos partes: empezaremos con las empresas de selección y en el siguiente artículo hablaremos de los Headhunters.

~ CÓMO ACTUAR ANTE UNA EMPRESA DE SELECCIÓN ~

Has estado mandando Currículums a distintos procesos que te interesaban, y un buen día…  ¡tachán! recibes la tan esperada y ansiada llamada: una Empresa de Selección ha identificado tu Currículum como un posible encaje con un puesto abierto. Para empezar, desde el momento en que ves un número de teléfono que no conoces en tu móvil y tomas la decisión de contestar o no, ya estás en el proceso y estás ganando o perdiendo puntos, ¡tenlo en cuenta!

~ Prepararte antes de la llamada

El consultor que lleve el proceso no busca identificar al más brillante o al más competente: trata de escoger a quien, cumpliendo todos  los requerimientos necesarios, mejor encaje en la cultura de su cliente, a quien mejor se vaya a adaptar a la realidad y dinámica de la empresa. No podrás, por tanto, saber de antemano ni las respuestas perfectas ni si eres el candidato perfecto, ya que no contarás con la información clave con la que poder contrastar si realmente eres quien mejor encaja con las necesidades del cliente. Te digo esto para que intentes tomarte el proceso con calma, siendo tú mismo, y considerando que tú también debes estar seguro de que la empresa es la que mejor encaja contigo, con tu forma de trabajar y con tus perspectivas futuras.

~ La llamada de teléfono de la empresa de selección

Esa primera llamada, aunque te pueda parecer un mero trámite, aunque sea breve y no te aporte nada, es la primera prueba. Es la primera tanda de descartes que está haciendo el consultor para convocar a entrevista sólo a los que más posibilidades tengan de encajar con su cliente. Lo más probable es que en esa llamada no recibas prácticamente ninguna información adicional a la publicada en el anuncio: ni el nombre de la empresa (si no estaba indicado en el anuncio), ni las condiciones concretas del puesto, nada. Esta llamada es para que el consultor tenga un primer “feeling” sobre ti y verifique algún aspecto relevante para decidir si eres un candidato viable o no.

¿Qué puede hacer que quedes descartado en esta primera prueba? Lo primero y más claro: cualquier incongruencia entre lo que has escrito en tu CV y lo que demuestras en esa llamada. Si en tu Currículum o carta de presentación has dicho que eres un “hábil comunicador” pero al teléfono no das pie con bola, respondes con monosílabos y eres incapaz de “engancharle” de ningún modo… hará que dude de tu Currículum entero!!!

Déjame, por tanto, que haga ahora un paréntesis para recalcar algo importante: en un Currículum NO SE MIENTE. ¡¡Es tirar piedras sobre tu propio tejado!! Puedes obviar detalles que no sean relevantes o que no te dejen en el mejor lugar, puedes resaltar únicamente lo mejorcito mejorcísimo que hayas hecho… mientras sea cierto y  demostrable, perfecto. Pero de verdad, te aconsejo que nada de lo que digas en ese documento TAN importante para tu futuro sea mentira. Es tentador pero ¡no vale la pena que alguien ponga en tela de juicio tu honestidad!

~ Cómo actuar en la entrevista telefónica

Es la primera impresión que le causas al consultor, y ya sabes que “No hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión”, o sea que tienes que estar alerta: para empezar, previamente debes preparar un buen registro de todos los CVs que mandas, a quién y para qué puesto porque te dará un punto positivo que sepas exactamente de qué puesto estáis hablando y así demostrar que el *enorme* interés que dices en tu carta de presentación que tienes por *ese* puesto, sea verdad ;D.

En esta llamada debes intentar mostrarte relajado, escuchar activamente la información que te da el consultor y especialmente lo que te está preguntando; contestar sin rodeos –como los nervios nos traicionan haciéndonos hablar más de la cuenta ¡vigílate!-, dando respuestas directas y sinceras. No es el momento de convertirte en una ametralladora de preguntas, intentando averiguar por todos los modos qué empresa está detrás del puesto, cuánto te van a pagar, cuántos días de vacaciones dan al año… deja esa parte para la entrevista personal: cuando el consultor vea que hay posibilidad de presentarte al cliente, te dará toda la información que precises. Es mejor que en este momento te intereses por enterarte bien del proyecto, situación y  necesidad de la empresa para que tú también puedas hacer tus valoraciones.

Es muy probable que en este punto te hagan una pregunta clave: tu salario.

Esta es un arma de doble filo y hay que saber emplearla con mucha cabeza. En cualquier caso: el consultor conoce el mercado, conoce los sectores, las empresas, los puestos y los salarios que se manejan. Vamos, que es tontería intentar engañarle, el margen que tienes es pequeño. Tu nivel de experiencia, conocimientos y edad marcará el rango en el que te mueves. Si no quieres dar un dato exacto puedes darle la cifra que *te gustaría* ganar, o el mínimo que aceptarías. Está el socorrido “el dinero no es lo que me motiva a cambiar sino el proyecto de la empresa” (blah, blah, blah), o incluso la respuesta a la gallega: ¿en qué cifras se mueve el cliente?, pero al final tendrás que retratarte en un precio, no habrá más remedio, porque es un aspecto clave para el consultor saber si estás dentro del presupuesto o no.

~ La entrevista personal

Vale, una vez pasada la primera criba, queda poner toda la carne en el asador en la entrevista personal. No vamos a ver aquí todas las técnicas de las entrevistas de trabajo, eso ya lo tratamos en un artículo anterior –y el tema da para que escribamos más, no te preocupes!-, sino específicamente qué tienes que tener en cuenta en este caso, en la entrevista con la empresa de selección. Vamos allá:

Quien tienes delante es humano

Por muy objetivo que quiera ser, se verá influido por la química que se establezca entre ambos, o por entendernos mejor: por lo bien o mal que le caigas. Tu objetivo por tanto es que te vea como una persona agradable, alguien con quién él se sentiría a gusto trabajando.

El consultor no trabaja para ti sino para el cliente

Es importante proyectar confianza pero no bajes la guardia y hables de más. El consultor intentará que te sientas cómodo, incluso acercarse para que le trates de tú a tú pero recuerda SIEMPRE que no es un amigo ni un colega, es un profesional que está tratando de cumplir con el objetivo que le ha puesto su cliente y busca y evaluar tu personalidad y estudiar tu compatibilidad. Por tanto, recuerda: tono cordial y cercano pero sin bajar la guardia en ningún momento!.

Adáptate a su estilo y nivel

Puede que te encuentres con un consultor que esté muy familiarizado con los pormenores del día a día del puesto vacante y puede que no, o sea que en la duda, evita el exceso de tecnicismos, entrar en detalles demasiado concretos y enrevesados de los entresijos del trabajo en sí o usar en exceso la jerga del sector. Trata en todo momento de adaptarte al nivel y profundidad técnica que quiera tratar él, no cometas el error de intentar “impresionar” soltando una ristra de siglas que a lo mejor no le están diciendo nada. No pretendas epatarle con todo lo que sabes, sino demostrarle lo que eres capaz de lograr.

Plantéate la entrevista como una negociación comercial

El consultor tiene algo que ofrecer y tú también: AMBOS debéis decidir si os interesa la transacción comercial. Con tacto puedes preguntar lo que quieras sobre la empresa cliente, aunque respetando la confidencialidad de cualquier información que el consultor no pueda darte en este momento. Te recomiendo que te centres en conseguir el máximo de información del puesto en sí, de a quién reportarías, pregunta por el ambiente de la empresa, la media de edad, la cultura de la empresa, lo que más se valora…

No busques que te presenten al cliente por las razones erróneas

Ni por mera amistad, ni por pena, ni por filantropía te presentará una empresa de selección a un cliente arriesgándose a desprestigiarse si realmente no ven que cumplas las condiciones para asumir el puesto, o si tu forma de ser y/o trabajar no se ajustan a la cultura de la empresa. El consultor debe cumplir unos objetivos concretos, o sea que no será ni un borde ni un mal profesional si, aunque tú creas lo contrario, debe decidir no presentarte al cliente.

[N. del A.: Habrá casos en que lo sea, no digo que no, pero estoy partiendo de un estándar de profesionales de selección con un mínimo de ética, conocimientos y sentido común, porque en caso contrario, apaga y vámonos porque no existen ni reglas ni recomendaciones que te pueda hacer…]

La empresa de selección no es quien decide si te contratan

Por supuesto que tienen un poder de decisión muy importante: ellos deciden si te presentan al cliente o no, pero debes entender que en última instancia sólo recomiendan, no deciden. Es decir, que si en este proceso no resultas elegido, no cargues contra el consultor, es más: asegúrate que quedáis en buenos términos, que agradeces su tiempo, que le pides amablemente que te tenga en cuenta para procesos similares, y que dejas la puerta abierta para manteneros en contacto e irle actualizando tu situación. ¡No desperdicies el tiempo invertido y el contacto conseguido!.

~ Si no te eligen, no te lo tomes como algo personal: probablemente te han hecho un favor

Sé que suena raro, pero créeme cuando te digo que aceptar a la desesperada un trabajo en una empresa en la que no encajas puede ser una auténtica pesadilla. Incluso las que pintan más ideales y maravillosas pueden convertirse en un calvario para alguien que tiene distintas expectativas, forma de ser, de trabajar, ilusiones, etc. A lo mejor no el primer mes, que por fin cobras una nómina, pero de un modo o de otro, terminará volviéndose en tu contra.

Y en cualquier caso, que no te hayan seleccionado en este caso no significa que seas un mal profesional, ni que haya ningún problema contigo, sólo significa que en este caso concreto no encajas exactamente con lo que busca esta empresa. Punto.

Si este proceso no cuaja, sal de las entrevistas con la cabeza bien alta y tu confianza enterita;  habrás logrado un buen contacto con el consultor, y debes aprovechar la experiencia para hacer autocrítica y estar más preparado para las entrevistas que están por llegar.

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Viñeta de Brot

Tal vez ha sido casualidad que me haya topado con un número especialmente alto de candidatos que dicen esto de sí mismos (¿casualidad? Grissom diría que las casualidades no existen, ya sabéis! ;D), pero sea como sea, necesito haceros llegar este aviso por si os encontráis a punto de decir esto de vosotros mismos en la próxima entrevista o en vuestro Currículum:

Ser perfeccionista (o decirlo) no es necesariamente bueno.

A priori, parece una buena idea, pero si el reclutador se ha topado con gente realmente perfeccionista a lo largo de su carrera, puede que no guarde el mejor recuerdo de esta persona (incluso sin llegar al perfeccionismo obsesivo, que puede ser una patología).

Un perfeccionista puede convertirse en un cuello de botella. A menudo se tiran el doble de tiempo para hacer cualquier cosa porque tienen que asegurarse que cada pequeño detalle es perfecto. Esto puede ser un valor añadido para ciertos trabajos, pero para cualquiera que trabaje en equipo, de cuyo trabajo dependa que los demás puedan hacer el suyo, o que tenga que seguir un ritmo de trabajo alto… probablemente no lo será.

Un perfeccionista puede simplemente no aceptar cometer un error, lo cual no sólo le hace tardar más en terminar su trabajo, sino que además se revisará a sí mismo una y otra vez y probablemente además no acepte naaaaaada bien las críticas. O tras ese perfeccionismo se puede esconder una profunda inseguridad en su propia capacidad, lo que puede provocarle bloqueos completos: si no hacen nada, no pueden fallar, por tanto procrastinan todo lo posible.

[Para todo hay excepciones, gracias a Dios, y evidentemente hay puestos de trabajo concretos o sectores específicos donde el perfeccionismo es el valor añadido: trabajos de laboratorio, de investigación…]

Francamente, siendo alguien que ha gestionado equipos de trabajo y que ha seleccionado a gente, creo que el afán por hacer bien las cosas unido a la flexibilidad es lo que mejor funciona. El perfeccionismo es rígido y a menudo intolerante, establece objetivos de excelencia pero tan centrados en la consecución, que no suele aprender de la experiencia.

Y en un momento en que los mercados cambian tan rápido, trabajamos a ritmos vertiginosos y en situaciones ambiguas y complicadas, es probable que un reclutador prefiera antes a un candidato *adaptable* que a uno *perfeccionista*, a uno capaz de aprender de los errores que a quien no se los permite.

Aunque…:

“La gente que se llama a sí misma «perfeccionista» casi nunca lo es en realidad, mientras que los verdaderos perfeccionistas nunca andan por ahí diciéndolo.” Stephen J. Dubner

Si ya lo decía siempre mi madre (que son las que lo saben todo): “Lo mejor es enemigo de lo bueno…” 😉

¿Qué pensáis?

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Forges

Como en anteriores ocasiones, ahí van algunos de los artículos que he encontrado interesantes de las últimas semanas, por si os apetece leerlos.

Ánimo, que ya casi hemos podido con la cuesta de enero y el dichoso IVA trimestral ;D

En el Blog de Rodolfo Carpintier

De cómo cambiar la forma de buscar trabajo: creando tu propio puesto – http://bit.ly/hUId2O Lee el resto de esta entrada »

Viñeta de Erlich

Las crisis, las desgracias, las putadas malas pasadas que nos juega la vida tienen algo sumamente bueno: te revuelven por dentro. No es bueno al principio, ni pasado un tiempo… ni pasado un poco más de tiempo. A veces ni siquiera cuando ha pasado mucho tiempo. Pero creedme que se puede sacar algo muy bueno de algo malo.

Ya hablé hace meses sobre cómo superar las frustraciones, en este post. Surgió de una situación concreta que me ocurrió, y en este caso es igual. Últimamente el tema de los cambios me ronda mucho – ya véis que mis últimos posts versan sobre ello. Es reflejo de mi propia situación personal y profesional, que en mi caso van muy de la mano – dado que yo soy mi propia jefa, empleada, compañera, responsable de RRHH, administración y finanzas, incluso servicio de limpieza… no tengo que deciros más :), o sea que esto va en primera persona.

Cuando te acaba de ocurrir algo *malo*, al principio estás tan atenazado por el miedo, el dolor, la frustración, la inseguridad, que no ves más allá de tus narices. Te quedas encogido, atrapado en tu auto-compadecimiento incluso cuando a los demás les contestas “estoy bien, voy tirando…”.

Y eso está bien… por poquito tiempo. Está bien que nos sintamos frágiles, dolidos, injustamente tratados;  no trates de evitar estos sentimientos. Pero al poco debemos empezar a estirar nuestro cuerpo para que esos sentimientos se vayan evaporando; debemos mirar alrededor, dejar de pensar que somos el centro del universo y que todo lo peor nos pasa a nosotros. Resulta que la vida está formada por ciclos, algunos buenos y otros no tanto, pero como tales, van a pasar y cambiar al siguiente.

“El tiempo no cura nada. Lo que cura es lo que haces en ese tiempo.”

Por eso, lo que debes hacer es tomar las riendas del siguiente ciclo. Date una bofetada en la cara y decide que se ha acabado ese ciclo maligno y empieza otro, y que de este, eres TÚ quien tomas las decisiones.

Si esto que te ha ocurrido, que te ha revuelto por dentro, que te ha hecho cabrearte, sufrir y llorar, no hubiera pasado, es muy probable que no tuvieras ahora mismo la oportunidad de cuestionarte, de plantarle cara a tus circunstancias y de tomar decisiones. Es tan humano aferrarse a lo que uno conoce, auto-engañarse con tal de no cambiar, de no arriesgar, que por desgracia, demasiadas veces es sólo cuando estamos entre la espada y la pared que encontramos el coraje de plantearnos decisiones importantes, cambios que eran necesarios desde hacía mucho tiempo.

Y que conste que no le deseo mal a nadie, eh? que yo he tenido mi ración doble de reveses de la vida o sea que sé de lo que hablo, pero también sé que hasta que no me han venido mal dadas no me he plantado delante del espejo para preguntarme “¿pero qué demonios haces?”.

Si estás justo en ese ciclo traumático, en ese punto en que te han dado una patada en salve sea la parte y aún ni te  has levantado del suelo, va por una parte toda mi empatía – ahí he estado unas cuantas veces -, pero por otro lado te digo con el corazón: APROVÉCHALO. Aprovecha que te ha removido por dentro, aprovecha para cuestionarte si como estabas haciendo las cosas es como quieres hacerlas en el futuro, aprovecha esos sentimientos tan fuertes que te ha provocado para dirigirlos en tu favor, y convertirlos en energía para andar hacia otro lado.

Aprovecha para mirarte desde lejos, como si fueras un espectador de tu propia vida. Piensa qué te gustaría escuchar que otros dicen de ti; quieres que digan: “Pobre, no se recupera de esta, lleva hundido meses y sólo tiene excusas para su mala suerte” o prefieres que digan: “Yo no sé de dónde sacó el coraje, pero se puso las pilas, decidió clarísimamente qué quería hacer a partir de ese momento y no ha parado hasta lograrlo”.

No se aprende en testa ajena, lo sé, pero espero que al menos te pares a plantearte en qué punto del ciclo estás y si debes darte la bofetada y pasar al siguiente.

Con todo mi cariño si ahora mismo lo estás pasando mal: fuerza y valor!

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Forges

Este post es una extensión del anterior, al releerlo y darle vueltas al tema de los propósitos que nos hacemos, de los cambios que queremos introducir en nuestra vida pero que se van quedando por el camino, las intenciones frustradas que nos van dejando la espinita clavada…

Y es que por muchas técnicas o sistemas más o menos fáciles que te pueda proponer para introducir esos cambios, hay una máxima que tienes que decidir si estás dispuesto a cumplir: los cambios sólo llegan cuando sales de tu “zona de confort”. Lee el resto de esta entrada »

El genial Quino

A Rey muerto Rey puesto: viva el 2011. La despedida del 2010 me ha resultado agridulce, ya que ha sido un año en el que he tenido la suerte de vivir momentos de intensa satisfacción pero por otra parte, ha sido el año que más he sufrido en mi vida – a la par con el odioso 1.990 -.

Pero no debo quedarme en esto. Creo (desde hace no mucho, debo reconocer) firmemente que no somos lo que nos ocurre sino lo que hacemos con lo que nos ocurre, por tanto debo aceptar los cambios, dejar partir las etapas de la vida y lograr hacer algo que me enorgullezca, a pesar de sentirme a veces consumida por el dolor. Supongo que eso es lo que se llama “la vida” y a lo que se refieren los entendidos cuando dicen que esto “te ayuda a madurar”. Yo simplemente creo que debo ser yo quien decida cómo quiero que sea mi vida, me niego a que las circunstancias me atrapen y me arrastren a ser la persona que otros decidan que yo sea. Lee el resto de esta entrada »

Viñeta de Mel

Aunque lleva avisando un año, como siempre, la Navidad ha llegado antes de lo esperado!!. Claro, tanto desear que pasen las semanas corriendo porque parece que sólo los sábados valen la pena, que nos ha vuelto a pasar: nos hemos tragado otro año entero 😦 ¡pero qué prisa!.

O sea que antes de que me pille el siguiente con la casa sin barrer ;D quiero dejaros mi deseo para este año 2011:

Que en este año 2011 LOGREMOS DISFRUTAR DE TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA

Si eso supone que nos tengamos que plantear propósitos de cambios y renovaciones… sea. Valdrá la pena. Yo aportaré mi granito pequeñísimo de arena, pero de ti depende!!!.

Gracias DE TODO CORAZÓN por estar ahí, por escucharme, por escribirme, por llenar mis días de sentido.

Aquí nos seguimos viendo cuando queráis.

Fuerza y valor! 🙂

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Viñeta de Forges

Hoy os traigo un artículo my interesante, colaboración de Dionisio Contreras (Trabajador y Educador Social, experto en Drogodependencias, formador de Inteligencia Emocional y Gestión por Competencias y Coach privado ¡entre otras cosas!), en el que analiza el estado emocional por el que pasa quien se ha quedado sin trabajo y muestra la necesidad de creer en nosotros mismos, en pararnos a pensar en nuestra situación y no estancarnos en victimismos – sino agarrar las riendas de nuestra vida y tirar para adelante.

Estoy tan en línea con todo lo que Dionisio plantea que me ha parecido una oportunidad estupenda poder compartirlo con vosotros. Espero que os guste y os aporte una dosis de energía y ganas de tirar para adelante. Muchas gracias, Dionisio!

~ ¿Qué puede hacer el desempleo conmigo? ~

Muchos son los estados emocionales que el desempleo puede generar en la salud mental de la persona desempleada, y que pueden terminar por afianzar ideas del tipo: “No puedo más…”, “Estoy a punto de rendirme…”, “Soy licenciado y ni siquiera me quieren para prácticas”, “Continuamente pasa por mi cabeza la idea de acabar con todo definitivamente”, “Necesito ayuda, guía…”, “No sé por dónde empezar…”, “Creo que ya no puedo controlarlo más”, “Si no encuentro trabajo ya, mi vida se va al garete…”, “Haga lo que haga, no encontraré trabajo porque todo está fatal”…

Se ha puesto de manifiesto en numerosas investigaciones que la pérdida de empleo (por la merma de aportes psicosociales, la pérdida de habilidades laborales, y la percepción de no poder planificar el futuro, además de cuestiones relativas a la pérdida de estatus o posición social valorada), afecta a la salud mental y el deterioro es rápido, y este deterioro sobre la salud mental no es la única afección, sino que el deterioro comprende la salud en tanto en tanto en cuanto es definida por la OMS: Bio-psico-social.

Y es que: un largo periodo de inactividad puede derivar en que la persona descuide hábitos tan básicos como el sueño, la comida, y en casos más agudos, la higiene y las relaciones sociales, y desarrolle conductas de carácter adictivo. Las relaciones sociales pueden verse afectadas por el sentimiento de inferioridad del desempleado ante un círculo de personas con mayor poder adquisitivo, normalmente trabajadores. Lee el resto de esta entrada »